Prescindible sí, insustituible, también

InsustituibleSoy prescindible, eso es incuestionable, y también lo es que soy insustituible, que no hay en el mundo otro ser como yo, único e irrepetible, algo que parezco no tener en cuenta cuando me cuestiono determinados aspectos de mi mismo.

Puede parecer un juego de palabras, pero en absoluto lo es, es más, me atrevería a decir que es una de aquellas verdades que, por obvias, parece que las consideremos menores, cuando querría tenerla como una máxima en mi vida y es algo que a partir de ahora, me propongo seriamente.

¿En qué cambia esto la percepción?, cada uno sabrá la medida en que le cambia su concepción del mundo, no soy quién para emitir juicios sobre la idoneidad de lo que piensas o dejas de pensar, pero está claro que unas formas te impulsan y otras te destruyen, simplemente. Es como consumir un alimento rico en proteínas, o consumir una sustancia tóxica que, pese a su engañoso efecto a corto plazo, no hace más que aniquilar nuestro discernimiento y sistema nervioso y motor.

En demasiadas ocasiones había cuestionado mi valía en exceso, no mis comportamientos, si no mi propia esencia, hasta que acabé por descubrir que mis comportamientos podían estar equivocados, y de hecho muchos lo están, y en ningún caso mi esencia era errónea.

A partir de ahí, las cosas podían sufrir transformaciones, que ya no cambios. Aquello que antaño había constituido una verdad irrefutable, se tornaba una creencia completamente cuestionable y, por tanto, modificable y, lo mejor de todo, solo dependía de mi, porque aquello que no dependía de mi, no merecía el empeño ni la energía empleada.

Fijémonos bien, es tan solo un cambio en el observador, un cambiar mis gafas de posición, variar mi posición respecto a lo observado para llegar a percibir cosas que antes ni siquiera sospechaba, como el barco que aparece en la línea del horizonte surgido de la nada, cuando era una realidad palpable para quién estuviera al otro lado de la línea…hasta que dejó de serlo y simplemente desapareció y, por tanto y según aquella posición de observador, dejó de existir y empezó a ser para mi.

Soy prescindible, y también insustituible, ¿qué sensación te causa leer esta simple frase?

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