Coaching: El Ser que quiero Ser

Foto: Jordi Vilá

Cuando hablamos de Coaching, hablamos de ese Ser que quiero Ser, hablamos de un proceso de transformación de quien soy ahora, en este momento, a aquel que quiero ser tras ese viaje.

Y eso es algo consustancial a cualquier proceso de coaching, es igual si se trata de un proceso de coaching de vida, ejecutivo o de cualquier otro tipo, el caso es que nuestro cliente quiere hacer las cosas de otro modo, ¿es así, o es que lo que quiere realmente el cliente es transformarse y provocar un movimiento en el Ser?

La diferencia está en que en un caso hablamos de hacer y en el otro hablamos de Ser, puedo hacer las cosas de un modo distinto y seguir siendo el mismo, o transformarme y trascenderme a mí mismo. No es una cuestión baladí, en el primer caso hay fuertes posibilidades de que haya una regresión, una vuelta atrás, en el segundo eso es prácticamente imposible porque no soy el mismo que empezó el viaje.

Toda una vida pensando que soy de un determinado modo inamovible para descubrir, en este apasionante viaje, que el cambio es posible, aunque para ello una parte debe morir en mi permitiendo el nacimiento de algo nuevo, como una crisálida ¿o es quizás un retorno hacia el origen?

Soltar, dejar ir, para abrazar aquello que quiere emerger, que quiere nacer, de algún modo quiero soltar aquello que fue y aún está, para poder alcanzar lo que aún no soy, ¡que transito tan intenso y complejo!, es como si dos fuerzas me estiraran en sentidos opuestos, y ahí es donde tengo que elegir quién quiero Ser, si el que fui o el que quiero Ser.

Un proceso de coaching en profundidad es ni más ni menos que eso, no se trata de un proceso transaccional en el que cambio un hábito por otro, aunque eso ya pueda suponer un gran avance, se trata de transformarme, de ir soltando capas.

Imagina ahora cómo es ese proceso para un Coach, ver como el cliente va avanzando en su propio tránsito, sentir que algo se está transformando, sin que él o ella influyan en modo alguno, siendo testigo de excepción de esa eclosión interior y que, en ese proceso, el propio coach se transforma a su vez.

Es por ello por lo que cualquier profesional dedicado al Coaching debe parar, reflexionar y volver a avanzar en pos de ese que quiere ser, y para eso nada mejor que un reseteo periódico en el que poder ir hacia dentro, si es eso lo que buscas, quizás uno de los caminos pueda ser un retiro en compañía de otros que buscan lo mismo.

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